viernes, 1 de noviembre de 2013

Nómadas de la desesperación

África se desangra, como cada día y como siempre. Las inmensidades inhóspitas del norte de Níger están sembradas de cadáveres de personas que buscaban el Mediterráneo para saltar a la cada vez menos próspera Europa y escapar de la miseria y la guerra. Como siempre. Nómadas de la desesperación sometidos a las mafias especializadas en tráfico humano y expuestos al siempre implacable sol, al hambre y a la sequía. África es un mosaico de estados fallidos, de corrupción inherente, de guerras tribales que nadie sabe cómo empezaron, ni para qué. De gente condenada a vivir, porque vivir es una condena y morir una liberación. Como los ñúes en sus viajes hacia la tierra prometida de ricos y frescos pastos, asumiendo instintivamente los peligros del camino en forma de cocodrilos, el mundo de la gente africana recorre su tierra para morir en ella, olvidada, ultrajada, sentenciada. Como cada día y como siempre.






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