jueves, 12 de septiembre de 2013

La Segunda B de las incógnitas

La categoría de bronce del fútbol español, nacida en el estío de 1977 por obra y gracia de una RFEF presidida a la sazón por Pablo Porta, siempre ha cultivado la condición de liga de medias tintas. A caballo entre el profesionalismo que representa el "club de la comedia" llamado LFP y un amateurismo ficticio, la Segunda División B es siempre cambiante, un pozo de incógnitas y también un pozo literal para clubs con pretensiones caídos en su oscura y profunda verticalidad.
Soy de los que piensan que esta división de bronce debiera tener menos equipos, prescindir de los filiales y reducir grupos. Compaginar espectáculo, competición y rentabilidad económica no es fácil, y mucho menos en un fútbol como el español, tan concentrado, tan deslabazado. La sangría de clubs desaparecidos en los últimos años (Unión Deportiva Pájara-Playas de Jandía, Club Deportivo Móstoles, Club Deportivo Corralejo, Sección de Acción Deportiva Galáctico Pegaso Tres Cantos, Uniò Esportiva Lleida...),  no solo es amplia sino que va en aumento, y el drama afecta, cada vez más, a entidades grandes, de ciudades grandes y con historial más o menos grande. El último caso notable lo representa la U.D. Salamanca, que se fue al garete ahogada en un océano de deudas y malas gestiones. Pero con ser eso penoso, especialmente para su afición, lo peor es el esperpéntico epílogo que protagoniza el "club invisible", Salamanca Athletic Club, engendro que es hijo de este fútbol moderno alocado, descontrolado, poco respetuoso con los sentimientos y casado con el aquí-vale-todo sudoroso, apresurado e irracional.
El virtual club salmantino, que a fecha de hoy no compite todavía en Segunda B, está alterando el recorrido liguero del grupo 1º de la categoría, siempre expuesto a cambios y sorpresas. Cada semana su rival descansa, mientras la red y los medios de comunicación vomitan noticias, rumores y simples comentarios acerca de lo que va a pasar, lo que puede pasar y lo que está pasando con la fábrica de Hidalgo. ¿Jugará algún equipo salmantino esta temporada en Segunda División B? Difícil responder a esta cuestión.
Por otro lado, la pura competición es otro pozo de dudas. En el grupo 1º se ha juntado un vecindario de entidades históricas, con pasado en Primera y/o Segunda más o menos cercano, pero casi todas con las heridas de años de desmadre económico, de gestión desastrosa y de avatares deportivos para olvidar. Clubs como Real Oviedo, Real Racing Club de Santander, Racing Club de Ferrol, Burgos Club de Fútbol, Cultural y Deportiva Leonesa, junto a los irreconciliables herederos del legado logroñés, Unión Deportiva y Sociedad Deportiva, el pujante Club Marino luanqués o el Club Deportivo Ourense, pintan una liga abierta, igualada, expuesta a sorpresas, fundamentalmente porque las economías no andan finas, el mercado de jugadores es estrecho y complicado y algunos hasta se han quedado cortos de efectivos. Todo ello nivela las opciones, empata las posibilidades y alimenta la emoción, dejando al margen si el nivel futbolístico decayó o se mantiene firme con respecto a campañas anteriores.
El Racing santanderino intenta que la Segunda B no se le pegue como una lapa aún sabiendo que su futuro como entidad no está aclarado. El Oviedo juega el rol de gran favorito al título, y a regresar a Segunda. El Racing ferrolano, con buenísimo equipo conservado de la temporada anterior en Tercera pero plantilla un poco corta, se plantea terminar la temporada y decir: "esto hemos hecho y aquí seguimos". Y cuadros como Sociedad Deportiva Compostela o Real Club Celta B tienen sus opciones de brillar. ¿Hay algún club que no las tenga en una liga tan abierta? Solo van tres fechas y esto dará muchas vueltas.Como el asunto charro y la desidia federativa.

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